Mostrando entradas con la etiqueta moi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta moi. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de julio de 2013

I’m back, bitches


No sé si por mucho tiempo o no, pero me apetecía hacer algo. Porque estoy de vacaciones y siento que no hago nada. Aunque debería estar rellenando formularios para la universidad coreana…
Sí, la universidad coreana, porque me voy a Corea del Sur *se le llena la boca*.
Me voy a la Hankuk University of Foreign Studies (Hankuk Uede para los hamijos) en febrero de 2014 si todo va bien y el papeleo no me pega demasiado. Las ganas que tengo os las podéis imaginar.
Por eso he decidido cambiar un poco el estilo de mi blog, porque TOP mediante, cuando llegue allí quiero ir actualizando con todo lo que vaya comiendo haciendo.
Qué más, qué más… novedades. Hmm… Este lunes en teoría tengo una entrevista de trabajo (SÍ, EN ESPAÑA. MUY FUERTE). Lo que me da a pensar que
  1.  Será un timo

a.       Venda casa por casa en plan sectario.
b.      Me van a robar.
c.       Venderán mis órganos.
d.      Tratado de blancas.
  1. 2.      No me van a coger (FULL OPTIMISM)

Lo mejor es que como la empresa está en un polígono industrial y la menda lerenda por muy divina que sea todavía no tiene chófer, me tocará ir con taxi. Porque me sobran los dineros. Sí. No.
At last but not least, hoy mi amiga Marxosa y yo hemos reservado la habitación de un albergue y comprado los billetes de autobús para nuestra francachela por Toulouse en septiembre. Que nos vamos de conci, yeoreobun.
Vamos que nos vamos.

Así que mi capital ahora está en números rojos porque le debo 71€ del autobús. Thanks God que el albergue se paga cuando llegas.

Y bueno, para romper el hielo ya está bien por hoy. 
Recordad que los comentarios me llenan de esperanza e ilusión.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Las pobretonas y el estrés

[ATENCIÓN: Esta entrada es totalmente de relleno y aburrida. Besis.]

"Debería estar haciendo deberes". Es una de las frases más populares y más ciertas que uno se encuentra por Internet. Y sin embargo, aunque sea así, aquí estamos todos, enganchados a la pantalla perdiendo el tiempo en las cosas que nos gustan, o simplemente perdiendo el tiempo.
Así es, queridos amigos y amigas, tengo cosas que hacer, tengo deberes. Eso se debe a que hace 2 semanas que he empezado nuevo curso en la universidad, un curso lleno de asignaturas que me dan miedo y que se concentran en el primer semestre, especialmente en los martes y los jueves, cuando tengo 7 horas seguidas de clase y no tengo tiempo ni para comer. Aunque eso ya no es del todo cierto, por la gracia de mi profe de francés, quién se ha apiadado de nosotros y ha decidido dejarnos media hora de descanso antes de empezar o acabar la clase.
Pero, aunque tenga este horario tan lleno y me manden un montón de trabajo como deberes (e.g. traducciones, resúmenes, ejercicios de gramática, etc.), ¿estoy estresada? ¿Me paso los días en clausura trabajando? Pues no. Ni lo más mínimo. Quizá un poquito. Pero ya está. 
Mis días siguen basándose en lo mismo de siempre, como mínimo mis tardes-noches. Los fandoms son, como siempre, mi vía de escape en esta vida que carece tanto de emociones como de dinero.
¡NO!
¡Borrad lo último!
Es cierto que mi vida sigue vacía sentimentalmente, pero gracias a este horario de mierda tan lleno de mierda  otra vez de asignaturas, no tengo tiempo para tener lo que viene a ser "vida social", así que si salgo de casa es para ir a clase, no veo a mis amigas y no voy a tiendas o bares a gastar. Aunque es cierto que mi cartera sigue vacía (ahora mismo sólo tengo un billete de 10€), no me siento tan pobre ya que no tengo tiempo para gastar el dinero que no tengo. No sé si me explico.
En fin. Esta tarde por fin he quedado para salir un rato a tomar un café. Pero llueve. Así que tampoco podré ir de tiendas como es debido. Y seguiré sintiéndome menos pobre de lo que soy, cosa que es bien.

sábado, 7 de julio de 2012

Trolls de charcutería

La mayoría por no decir todos de los que leéis mi blog me conocéis en persona, y sabéis cómo soy físicamente. Bueno, pues como sabéis parezco más pequeña joven de lo que soy, cosa que al principio me parecía bastante triste, pero a medida que pasa el tiempo me gusta más y más. Cosas de la edad, supongo. La cuestión es que ya estoy acostumbrada a que me echen unos 2-3 años menos de los que tengo. Pero cual fue mi sorpresa cuando ayer fui a comprar con mi madre y en la charcutería, el hijo de la dependienta (de bastante buen ver) me preguntó: "Y qué, ¿ya has acabado el cole?". El cole. Cuando alguien dice "el cole" está claro que no está pensando en una estudiante de 3º de la universidad. Si me apuras, de instituto. Pero muy justo. Eso es lo que pensaba mi mente, pero me limité a esbozar una sonrisa y a asentir con la cabeza. Luego ya entró mi madre y dejó muy claro que estaba en la universidad. Ya sabéis cómo les gusta a las madres presumir de hijas que estudian en la universidad. 
Tramando algo
Y la cosa no acabó aquí. Fuimos a comprar al Mercadoooona, Mercadona♫ y mientras mi madre cogía algo, la charcutera preguntó quién era el siguiente. Yo esperaba a mi madre con el carro cerca del estante de charcutería, y claro, era obvio que la charcutera se pensara que estaba esperando mi turno. Pero no que me dijera "Señora, ¿quiere algo?". ¿S-señora? O sea, en una tarde me han echado como 5 años menos y luego 10 de más. 
Me pregunto si habrá algún tipo de conspiración entre todos los charcuteros del mundo para volverme loca. Quizá se me nota en la cara que me gusta más el pescado que la carne y quieren hacerme boicot porque no me ven como una cliente en potencia. Malditos. Sabía que algún día descubriría una trama así en contra de mi persona. Son diabólicos.

martes, 3 de julio de 2012

Pobretonas en apuros, parte uno: Bailarinas troll

Pues sí. Cómo comenté por twitter no hace mucho (13 de junio, para ser exactos, aunque claro, eso en mi timeline es una eternidad), un día que quedé con mi amiga bonita Karu nos compramos las mismas bailarinas por una oferta que hacían, en la que si comprabas 2 pares te salía mejor precio. Pero chamaquitos, como dice el dicho, lo barato sale caro. Hace unos días las suelas de las bailarinas empezaron a despegarse un poco, lo solucioné con cola extra fuerte y no hubo más problemas. Hasta hoy. 
18:05. Había quedado con mis amigas para tomar un café. Como siempre, llegaba tarde. Iba andando a ritmo ligero cuando de repente me doy cuenta que había algo extraño. Miro al suelo: nada. Miro mi zapato: media suela despegada. Mierda. Bueno, podía seguir andando, no se notaba demasiado... Llego al final de la calle, cada vez con más molestias. Vuelvo a mirar el zapato: la suela se aguantaba sólo por la punta, lo demás estaba totalmente al aire. Intento despegarla del todo: sin éxito. No sabía cómo coño andar sin que ni yo ni nadie lo notara. En esos momentos parece que todo el mundo sólo tiene ojos para ti, y que sus risas joviales son en el fondo risas malvadas a costa de tu desdicha. Escuálidas babosas. Así que ya me tenéis, andando cual lisiada del demonio, andando arrastrando el pie para que no se levantara la suela. Un drama. Llamo a mis amigas para contarles mi desgracia y decir que llegaré más tarde y me dirijo a la tienda de zapatos más cercana que había. Lo más barato no bajaba de los 22€, y yo sólo tenía 15. Malditos capitalistas, y eso que estamos de rebajas. Omitiré la segunda tienda, ya que su falta de estilo ha sido un insulto a mi persona y quiero borrar ese trauma cuanto antes mejor. Y a la tercera va a la vencida. Después de dar dos vueltas por la tienda me he decantado por unas sandalias de lazo con hebilla en el tobillo y zapato de cuña. Bastante cucas, pero el precio ha sido lo que me ha enamorado: 13 benditos euros. Gracias.
Con un filtro sepia quedan muy años 60. Luveet.
Así que nada, mis únicos 15€ se han transformado en unas sandalias sin quererlo ni beberlo. Pero pegaré la suela de la bailarina, eh, no os penséis que voy a tirarla. Que no está el horno para bollos, y menos en casa de la lisiada una pobretona.

domingo, 1 de julio de 2012

Las pobretonas también van de concierto

Pues sí señores, las pobretonas también van de concierto. Y es más, terminan en primera fila. El concierto fue de Vetusta Morla en Poble Espanyol, Barcelona, el viernes pasado por la noche. Y claro, como buena putifan que soy pues madrugué muchísimo para estar delante de todo... hehe, no, la verdad es que no, fui dos horas antes de que abrieran puertas y punto. Descubrí que los fans del indie español no son de los más madrugadores, aunque claro, eso no lo sabía, y acostumbrada a tener que lidiar con un montón de fangirls histéricas en los conciertos de j-rock y k-pop, pues me planté allí cuando sólo había 4 personas haciendo cola. Y mi reacción al ver que estaba en primera fila fue algo parecido a esto. Y más después cuando vi que la plaza se iba llenando... 
To' lleno.
Fue bastante agradable el ambiente de pasotismo cordialidad que se respiró durante toda la noche. Me encantaron los teloneros, Eladio y los seres queridos, un grupo que no había oído nunca y que me sorprendió gratamente. Y Vetusta estuvieron geniales, magníficos, perfectos. Se portaron como caballeros. Y el público entregadísimo toda la noche. En un momento de la noche que el público se puso a corear la melodía de una canción sin parar, el cantante no pudo evitar exclamar "Esto es increíble...". Son esas pequeñas cosas las que hacen que cada concierto al que voy sea un recuerdo muy bonito e inolvidable.
¡Más salaos...!
Pero dejémonos de moñerías. Hice vídeos del concierto, aprovechando que estaba en primera fila y se veía todo genial, pero claro, ¿qué es lo que hago siempre? Cantar. Y en un concierto no iba a ser menos, au contraire. Canté muchíiisimo más. Y eso también se grabó. Hay que ver qué mal que canto. Así que haremos como si esos vídeos no existieran. O recortaré pedacitos dónde yo no salga cantando. Hehe. 
Por último, una de mis mayores dudas existenciales era qué narices iba a chillarles a los del grupo, ya que no podía chillar "guapo" porque el cantante no encaja precisamente en el estereotipo de dios griego. Aunque yo lo encuentro super mono. Hubo una chica que sí que le chilló "guapo", pero una en toda la noche y punto. Así que finalmente mi amiga y yo nos decantamos por el "¡¡UUUUHH UHHH UHHH!!". Què hi farem.

martes, 26 de junio de 2012

Ropa de estar por casa

Qué inmenso conjunto de prendas horribles llega a englobar este término. Ponerse algo "para estar por casa" significa, en mi caso, vestirse combinando prendas de diferentes estilos o directamente sin estilo alguno, y dónde predominan normalmente los pantalones y camisetas deportivos. Confieso que la ropa es cómoda, pero no perdamos de vista el hecho que es fea. Combinar colores cuando estás por casa está sobrevalorado, sobre todo gracias a prendas como mis fabulosos pantalones chándal de terciopelo verde pistacho. Existen, de veras. Y como podéis imaginar, ese tipo de prendas es imposible combinarlas con nada, así que "de lo perdido al río", y "a ver quién da más" (mi mejor conjunto son esos pantalones con una sudadera rosa con motivos morados y cremallera). 
Lo más curioso es que no recuerdo haber comprado ninguna de las prendas que utilizo para estar por casa, sino que todas son regalos de familiares que piensan que tú, cuando sales a la calle, vistes de chándal. Hay gente que lo hace, y es todo muy respetable aunque sigue siendo horrible, pero realmente, qué les debe pasar por la cabeza para creer que cuando yo vaya a la universidad o quede con mis amigas me pondré un chándal. Que me guste ir informal y sea pobretona no significa que me haya visto obligada a llegar a eso de momento. Así que claro, cuando recibo ese tipo de regalos y mi cara es un poema medievalista con la muerte como tema principal, mi madre, mujer de recursos que sabe descifrar mis sentimientos en un santiamén, y una de las principales compradoras de ese tipo de ropa, añade un "bueno, y si no, pues para estar por casa también, que está muy bien". Meeec. Error. Contradicción. Si está bien, si está realmente bien, no te lo pones sólo para estar por casa, no nos engañemos. 
Y así, y gracias a todos los familiares que me compran ropa deportiva, tengo (y sin exagerar) el doble de ropa de estar por casa que no ropa que pueda usar para salir a la calle. Gracias, de verdad. 

lunes, 25 de junio de 2012

Let's start!

Pues empecemos. Realmente hago esto para reírme de mi desgracia y porque me aburro. Quizá debería presentarme y presentar este blog, pues.
Estudiante de traducción en la Universidad Autónoma de Barcelona, 19 años de nada, en la flor de la vida pero sin trabajo, lo que condiciona la mayoría de mis actos. Realmente, con lo de "pobretona" tendría que decir "no capacitada para gastar lo que me gustaría" o "frustrada económicamente", ya que de momento en mi casa podemos comer y ducharnos con agua caliente, hasta en verano, no cerramos por vacaciones. Pero la cuestión es que los humanos somos seres inconformistas, siempre queremos más, sobre todo si vemos que los demás lo tienen y nosotros no. La típica posh de melena castaña dorada lacia perfecta, embutida en jeans skinny azul oscuro y unos tacones de madera de vértigo para ir a la universidad que, en clase de traducción, habla de las múltiples veces que ha estado en Estados Unidos y China cuando tú, pobre e indefensa chica de provincia, hija de un banquero y una administrativa, si has visitado estos países ha sido mediante el todopoderoso Gran Hermano llamado Google Street View. Esa gente tan entrañable, entrañable porque te gustaría despedazar sus entrañas.
Pues eso. Tener dinero no lo es todo, això ho sap tothom, puedes comprar un armario empotrado pero no un maromo empotrador que te lleve el desayuno a la cama todas las mañanas. ¿O quizá sí...? Bueno, pongamos que no. Pero el problema es que siendo pobre tampoco aparece. Y mientras se digna a aparecer, ¿qué hago yo? Pues quedar con mis amigas y tener que pedirles 5 céntimos para pagar un café que vale 1,35€. Andar, andar mucho, porque es sano y barato. Rebloguear fotos de modelos con ropa de ensueño, porque es inspirador y gratis. No soy infeliz, pero tengo muchas metas y hobbies que, curiosamente, son jodidamente caros. 
Así que bueno, con esto lo que quiero decir es que aquí contaré mis penas y frustraciones de un modo... diría divertido, pero no quiero parecer pedante, lo llamaremos "optimismo cachondo", y cómo si fuera un poco (bastante (mucho)) más rica, me lo pasaría mejor, que no "sería más feliz". ¿O quizá sí?